Todos recordamos a Ernesto Laguardia en sus años de juventud, ¿verdad? Pues resulta que cuando le tocó interpretar a "Pablo", un chico ciego en la telenovela Flor y Canela, el actor no se tomó el papel a la ligera. ¡Para nada! Se metió tanto en el personaje que hizo cosas que pocos actores estarían dispuestos a hacer. 😱
Resulta que Ernesto no quiso solo "actuar" que no veía, él quería sentir lo que era vivir en la oscuridad. Para lograrlo, buscó la ayuda de un maestro muy especial: Flavio Ramírez García, un joven invidente que, curiosamente, ya había ayudado antes a Manuel Saval para la novela Muchachita.
¡Y agárrense! Porque la preparación fue extrema. Ernesto se vendaba los ojos de seis a siete horas diarias. 🤯 ¿Se imaginan? Pero no se quedaba sentado en su casa; el actor se atrevió a subirse a los camiones públicos, treparse a las azoteas para sentir el vértigo de las alturas y hasta comía completamente a oscuras para agudizar sus otros sentidos y aprender a identificar las voces. ¡Eso sí es profesionalismo! 👏
Flavio, su joven maestro, perdió la vista a los siete años por una rara enfermedad, pero eso no le quitó las ganas de comerse al mundo. Lo más bonito de todo esto es que Flavio no cobró ni un solo peso por ayudar a Ernesto. Él lo hizo por el puro deseo de ser útil a la sociedad. ¡Qué gran corazón! ❤️
De tantas horas juntos, caminando por las calles de Coyoacán y practicando, terminaron siendo grandes amigos. Flavio quedó encantado con la sencillez de Laguardia, y nos enteramos de que este talentoso joven maestro no solo jugaba fútbol y componía canciones, ¡sino que también soñaba con ser actor y cantante algún día! 🎸🎤
¿Ustedes qué opinan? ¿Creen que los actores de ahora se preparan con esta misma intensidad y entrega para sus personajes como lo hacía Ernesto Laguardia? ¡Déjenme sus comentarios, los leo! 👇
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Definitivamente, detrás de una gran actuación en la pantalla, hay horas de sudor, lágrimas y una dedicación tremenda.
Créditos: Entrevista por Astrid Méndez y fotografías por Raúl Hernández para la revista TVyNovelas, Año X, No. 22.
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